Saltar al contenido
20% de descuento en tu primer servicio a domicilio. Quiero mi descuento
Reservar

← Todas las guías

A domicilio  ·  28 de septiembre, 2026

Cómo dejar tu casa lista para un masaje a domicilio

Dos metros por dos de piso libre, 23 grados y el timbre en silencio. Lo demás puedes saltártelo.

Alguien agenda su primer masaje a domicilio para las seis de la tarde y pasa la mañana entera limpiando. Trapea, sacude, guarda ropa que llevaba semanas en la silla. Cuando tocamos la puerta, la sala huele a cloro, la mesa de centro sigue justo en medio porque a nadie se le ocurrió que estorbaba, y la persona que va a recibir el masaje lleva cinco horas de pie.

No necesitamos tu casa impecable. Necesitamos un cuadro de piso libre y que tú llegues a la cita con algo de energía. Esta guía es lo que de verdad ayuda antes de que lleguemos, y todo lo que puedes dejar de hacer.

El espacio: dos por dos, y ya

Una camilla portátil mide alrededor de 1.85 m de largo por 70 cm de ancho. Para trabajar hay que poder caminar alrededor de ella, así que hacen falta unos 60 cm libres de cada lado y espacio en las cabeceras. En total, un cuadro de más o menos 2 por 2 metros.

Tres cosas sobre ese cuadro:

  • El piso tiene que ser firme y parejo. Duela, loseta, cemento o alfombra de pelo corto funcionan. Un tapete grueso y mullido no: la camilla se mece.
  • No lo midas de ojo si andas justo. Marca 2 metros con los pies —un paso adulto es más o menos 70 cm— y fíjate si cabe.
  • Si no llegas a 2 por 2 en ningún lado, dínoslo al reservar en vez de improvisar el día de la cita. Casi siempre hay solución, pero es mejor saberlo antes.

Qué cuarto conviene

La respuesta instintiva es la recámara, y muchas veces es la peor opción: la cama ocupa el centro y deja orillas de 80 cm. La sala suele ganar, sobre todo si la mesa de centro se puede recorrer contra la pared.

Lo que importa más que el cuarto es lo que pasa alrededor. Elige el espacio que se pueda cerrar, o al menos el que no sea paso obligado hacia la cocina o el baño. Si tu casa solo tiene un cuarto que sirve y ahí está la tele de la familia, avísale a la familia con tiempo.

Si ya sabes dónde va a ser, mueve los muebles antes de que lleguemos. Es la única tarea pesada de toda la lista, y hacerla con calma dos horas antes es distinto a hacerla con alguien esperando en la puerta.

Temperatura, luz y ruido

Acostado y quieto, con poca ropa y aceite en la piel, te enfrías mucho más rápido de lo que crees. La temperatura cómoda para recibir un masaje ronda los 23 o 24 grados, bastante más de lo que la mayoría tiene su casa.

  • Si usas aire acondicionado, apágalo unos 15 minutos antes o súbele la temperatura. Una corriente directa sobre la espalda arruina el masaje.
  • Si hace frío, calienta el cuarto antes, no durante. En la Ciudad de México las noches de noviembre a febrero bajan bastante y las casas no guardan el calor.
  • Cierra la ventana si da a la calle. Sirve para el ruido y para la temperatura.

La luz del techo, de frente y encendida, es lo primero que rompe la sensación. Deja una lámpara de piso o de buró, o una vela lejos de todo lo que pueda arder. Si es de día, con las cortinas cerradas basta.

Del ruido, lo que más interrumpe no es la calle: es el celular y el timbre. Pon el tuyo en silencio de verdad —sin vibrador, boca abajo— y si esperas un paquete, avísale a alguien que abra o cuelga un aviso en la puerta.

Lo que sí ayuda tener listo

Nada de esto es obligatorio, pero hace la diferencia:

  • Dos toallas limpias, aunque llevemos sábanas. Una para ti al final, otra por si acaso.
  • Un vaso de agua a la mano, para después.
  • Dónde colgar tu ropa: una silla cerca de la camilla. Buscar dónde dejar el pantalón en calzones es incómodo y evitable.
  • Una liga para el pelo, si lo traes largo.
  • Tu música, si tienes una lista que te relaja. No tienes que usar la nuestra.

Y si tienes perro o gato, decide antes dónde va a estar. Un gato que salta a la camilla a la mitad de la sesión es gracioso una vez.

Lo que no tienes que hacer

Esta parte es la que más tiempo devuelve.

  • No limpies la casa. Vamos a ver dos metros cuadrados de piso, no tu cocina.
  • No compres aceites ni cremas. Llevamos los nuestros, y mezclar productos es cómo aparecen las reacciones en la piel.
  • No cambies las sábanas de la cama: no la vamos a usar.
  • No prepares café ni comida. En serio.
  • No cargues muebles pesados tú solo diez minutos antes. Si hay que mover algo grande, te ayudamos al llegar.

Tu cuerpo, las horas antes

Come ligero una o dos horas antes. Con el estómago lleno, boca abajo, no la vas a pasar bien; en ayunas tampoco, porque un masaje largo puede bajarte la presión.

Báñate antes si puedes: se siente mejor y ayuda a que el músculo esté menos rígido. Nada de alcohol antes de la sesión. Y si hiciste ejercicio fuerte ese día, avísanos: cambia la presión que conviene usar.

Lo más útil que puedes traer no es físico. Piensa treinta segundos en qué te duele, desde cuándo, y qué lo empeora. "La espalda" es información; "el trapecio derecho desde que cambié de escritorio en julio, peor en las tardes" es mucho mejor información.

Si vives en departamento

La camilla y el equipo pesan alrededor de 15 kilos y no caben en un elevador lleno. Dinos al reservar:

  • Si hay elevador o son escaleras, y cuántos pisos.
  • Si el edificio pide identificación, registro o avisar a la administración.
  • Dónde se puede estacionar, o si conviene llegar en taxi.
  • El número de departamento y alguna referencia. Muchas calles de la ciudad tienen números repetidos.

Cinco minutos de logística por WhatsApp valen media hora de vueltas.

Si van a ser varios

Cuando son dos o más personas en la misma casa, hay dos formas: en paralelo, con una camilla por persona y un cuarto para cada una, o en fila, con la misma camilla y turnos seguidos. La primera necesita dos espacios de 2 por 2; la segunda necesita solo uno, pero alarga la visita.

Decide el orden antes. Lo que no funciona es que la segunda persona se entere quince minutos antes y esté terminando de trabajar cuando le toca.

Los treinta minutos de después

Es la parte que casi nadie aparta, y es la que hace que el masaje dure.

No agendes nada pegado al final de la sesión. Vas a quedar con aceite en la piel —no te bañes de inmediato si puedes esperar un par de horas— y con la presión un poco más baja, así que levántate despacio. Toma agua. Si te dieron indicaciones de estiramiento o de calor, el momento de hacerlas es esa misma noche, no el lunes.

Es normal sentir algo de dolor muscular al día siguiente, parecido al del ejercicio, sobre todo si fue un masaje profundo. Suele durar entre 24 y 48 horas.

Cuándo conviene reprogramar

Avísanos y lo movemos, sin problema, si ese día tienes:

  • Fiebre, gripe o cualquier infección activa.
  • Una lesión reciente, inflamada o sin diagnosticar.
  • Heridas abiertas, quemaduras de sol o una erupción en la zona a trabajar.
  • Una cirugía reciente sin el alta de tu médico.
  • Una pantorrilla hinchada, dura o adolorida de un solo lado: eso no es para masaje, es para que lo vea un médico ese mismo día.

Si estás embarazada, dínoslo al reservar en vez de el día de la cita. Cambia la posición, los soportes y el tipo de masaje, y eso se prepara antes de salir hacia tu casa.

Esta guía es informativa y no sustituye una consulta médica. Si tienes una condición de salud, estás embarazada o tomas algún medicamento, consúltalo con tu médico antes de iniciar cualquier tratamiento y coméntanoslo al reservar.

Agendar tu masaje a domicilio

Llevamos camilla, sábanas limpias y aceites. Tú pon dos metros por dos de piso libre.

Reservar por WhatsApp Ver precios
Menú Reservar por WhatsApp