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Recuperación  ·  23 de septiembre, 2026

Después de la lipo: cuándo empezar el drenaje y cuántas sesiones

Qué hace el drenaje, cuándo entran los aparatos y qué decide solo tu cirujano.

Pasa más de lo que debería: alguien se opera un viernes, el lunes ya está en una camilla de cavitación porque una amiga le dijo que “entre más pronto, mejor”, y dos semanas después tiene el abdomen más inflamado y más duro que antes.

Lo pronto sí importa en una recuperación. Pero importa qué se hace, cuándo y con el permiso de quién. Esta guía es para quien se va a operar o se acaba de operar —lipo, abdominoplastia, lipo de papada, bichectomía— y quiere entender qué puede hacer por su recuperación y qué no.

Qué pasa en tu cuerpo después de la cirugía

Una liposucción deja tres cosas bajo la piel: líquido que el cuerpo tiene que drenar, algo de grasa residual y tejido que está cicatrizando por dentro. Si ese tejido cicatriza desordenado, se endurece en bolitas o en placas. Eso es la fibrosis, y suele notarse entre la tercera y la octava semana.

La recuperación estética trabaja sobre esas tres cosas: ayuda a mover el líquido, acompaña la cicatrización para que sea más pareja y trata la fibrosis cuando aparece. No sustituye nada de lo que hace tu cirujano. Lo complementa.

Antes de operarte

La parte de “antes” casi nadie la aprovecha. Dos o tres sesiones de drenaje linfático en las semanas previas preparan el tejido y te dan algo igual de útil: ya conoces a quien te va a atender, ya sabes qué se siente y ya tienes agendadas tus citas para después, cuando moverte por la ciudad va a ser complicado.

Si te vas a operar, escríbenos antes. Apartar la primera semana de recuperación con tiempo es mucho más fácil que conseguir lugar desde la cama.

Las primeras semanas: solo manos

El primer tratamiento después de la cirugía es drenaje linfático manual: movimientos suaves, lentos y rítmicos que no aprietan ni duelen. Muchos cirujanos lo indican desde los primeros días; otros prefieren esperar. La fecha la pone tu cirujano, no nosotros. Tráenos su indicación por escrito o en un mensaje. Si no la tienes, se la pedimos antes de empezar.

En esta etapa no usamos cavitación, radiofrecuencia ni ningún aparato que caliente o vibre sobre un tejido recién operado. El calor sobre una zona inflamada la inflama más.

Lo que te toca a ti:

  • Usa la faja exactamente como te la indicaron. Te la quitamos para la sesión y te ayudamos a ponértela otra vez.
  • Camina un poco varias veces al día. Moverte ayuda al drenaje más de lo que crees.
  • Toma de 2 a 2.5 litros de agua al día, salvo que tu médico te diga otra cosa.
  • Baja la sal. La sal retiene líquido justo donde no lo quieres.

En estas semanas lo ideal son varias sesiones por semana. Tres es un buen punto de partida; la frecuencia exacta la ajustamos según cómo vayas.

Cuando cierran las heridas: entran los aparatos

Normalmente a partir de la tercera semana, cuando las heridas ya cerraron y tu cirujano está de acuerdo, empezamos a combinar. Según lo que encontremos ese día usamos:

  • Ultrasonido para suavizar las zonas que empiezan a endurecerse.
  • Radiofrecuencia para ayudar a que la piel se retraiga y se reafirme sobre el contorno nuevo.
  • Cavitación sobre grasa residual, cuando ya no hay inflamación aguda.
  • Drenaje linfático en todas las sesiones, antes o después del aparato.
  • Mascarilla corporal al final.

No es un protocolo fijo. Una semana puede tocar más drenaje y la siguiente más trabajo sobre fibrosis. Por eso cada sesión empieza revisando la zona con las manos.

Conforme pasan las semanas, las sesiones se espacian: de tres por semana a dos, y luego a una.

¿10 o 15 sesiones?

Depende de la cirugía y de cómo cicatrizas.

  • Rostro y brazos —lipo de papada, bichectomía, mentoplastia, ritidectomía, lipo de brazos—: la mayoría de las personas completan su recuperación en alrededor de 10 sesiones.
  • Abdomen, laterales, piernas y glúteo: las zonas grandes, o las lipos de varias zonas a la vez, suelen pedir 15, sobre todo si tienes tendencia a la fibrosis.

Si en la valoración vemos que con menos basta, te lo decimos.

Cuánto cuesta

Rostro y brazos: $850 por sesión de 50 minutos, $6,800 el paquete de 10 y $9,500 el de 15.

Abdomen, laterales, piernas y glúteo: $1,500 por sesión de 60 minutos, $12,750 el paquete de 10 y $16,850 el de 15.

La ampolleta corporal tópica, cuando la recomendamos, cuesta $250 adicionales. La valoración es sin costo.

Lo que no podemos hacer

Ser claros aquí te ahorra dinero y frustración.

  • No corregimos un resultado quirúrgico. Si quedó un desnivel por cómo se extrajo la grasa, el drenaje no lo empareja. Eso se habla con tu cirujano.
  • No drenamos seromas. Si sientes una bolsa de líquido que se mueve al tocarla, la revisa tu cirujano y, si hace falta, la drena él.
  • No trabajamos sobre heridas abiertas ni sobre puntos.

Señales para llamar a tu cirujano, no a nosotros

Si notas cualquiera de estas, suspende la sesión y llama a tu cirujano ese mismo día:

  • Fiebre de 38 °C o más.
  • Una zona roja, caliente y que duele cada vez más.
  • Una herida que supura o huele mal.
  • Una pantorrilla hinchada, dura o adolorida, sobre todo si es de un solo lado.
  • Falta de aire o dolor en el pecho.

Las dos últimas pueden ser un coágulo, y un coágulo después de una cirugía es una urgencia: no esperes a que conteste el consultorio, ve a urgencias. Nuestro equipo sabe reconocer estas señales y, si las ve, te va a mandar con tu médico. No es exceso de precaución. Es parte del trabajo.

Esta guía es informativa y no sustituye una consulta médica. Si tienes una condición de salud, estás embarazada o tomas algún medicamento, consúltalo con tu médico antes de iniciar cualquier tratamiento y coméntanoslo al reservar.

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Trae la fecha de tu cirugía y las indicaciones de tu cirujano. La valoración es sin costo.

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