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Bienestar  ·  11 de septiembre, 2026

Spa a domicilio: qué tener listo antes de que lleguemos

Dos por dos metros, un contacto de luz y una puerta que cierre. El resto lo llevamos nosotros.

Una clienta nos abrió la puerta con la sala impecable, toallas nuevas dobladas en el sillón y disculpas por el desorden que no existía. Lo único que faltaba era lo que sí importa: el único espacio libre era la sala, con la tele prendida y la puerta de la calle a dos metros.

El servicio a domicilio se prepara al revés de como la gente imagina. No hace falta comprar nada ni limpiar la casa. Hace falta un cuarto.

Lo que llevamos nosotros

Todo el equipo va con el terapeuta: camilla profesional y banco, sábanas y toallas limpias, aceites esenciales y vehiculares, difusor de aromaterapia, bocina con la música de la sesión y los insumos del tratamiento. No necesitas prestar toallas ni sábanas, y no las usamos aunque las ofrezcas: van esterilizadas desde la sede.

Lo que sí necesitamos de tu lado

  • Dos por dos metros de piso libre. Es la medida de la camilla más el espacio para que el terapeuta rodee. Recorrer una mesa de centro suele ser suficiente.
  • Un contacto de luz cerca para el difusor y la bocina.
  • Un cuarto con puerta. Una recámara sirve mejor que la sala. La puerta cerrada es la diferencia entre una sesión y un masaje con ruido de fondo.
  • Luz que se pueda bajar. Cortina cerrada y lámpara de buró bastan.
  • Temperatura templada. Vas a estar quieta y parcialmente destapada durante una hora: en un cuarto frío no te relajas. Si hace calor, ventilador de piso, no aire directo sobre la camilla.

Eso es todo. No hace falta música, ni velas, ni comprar aceite.

Los quince minutos de antes

Llegamos quince minutos antes de tu hora para montar. Ese cuarto de hora es de armado, no de sesión: tu hora empieza cuando te acuestas.

Ayuda mucho tener resuelto el acceso. Si vives en edificio o coto, deja el nombre del terapeuta en caseta o vigilancia. Si hay que subir escaleras, dinos cuántos pisos al reservar: la camilla pesa. Y si tienes estacionamiento de visitas, avísanos; si no, también, para salir con más tiempo.

La hora previa

  • Come ligero una o dos horas antes. Ni con hambre ni recién levantada de la mesa.
  • Báñate antes si puedes. Se siente mejor y ayuda a que el aceite trabaje.
  • Nada de alcohol antes de la sesión.
  • Silencia el teléfono y déjalo en otro cuarto.
  • No programes una entrega ni una llamada a esa hora. El timbre a la mitad de un masaje lo rompe todo.
  • Ropa cómoda para después. No te va a dar ganas de vestirte de salida.

Si es para varias personas

Para un cumpleaños, un baby shower o el cierre de trimestre de un equipo, la logística cambia. Lo más pedido es masaje de espalda y cuello de 30 minutos por persona, con un terapeuta por cada cuatro invitados; con más gente, van dos o más terapeutas y armamos rotaciones para que nadie espere de más.

Lo que necesitas resolver: un cuarto que se pueda usar en rotación y una lista de quién pasa a qué hora. Nosotros la armamos contigo si nos dices cuántos son.

Un truco para grupos: la reflexología y el champie se hacen sentado y sin desvestirse. Sirven cuando hay invitados a los que no les late la idea de acostarse en camilla en casa ajena.

Mascotas, niños y puertas que se abren

No hay problema con perros, gatos ni niños, pero avísanos al reservar para llevar la logística adecuada. La sesión funciona mucho mejor en un cuarto donde se pueda cerrar la puerta, y conviene que alguien más esté pendiente de los niños esa hora. Un perro que quiere subirse a la camilla es simpático los primeros dos minutos.

Lo que no viaja

Casi todo el menú va a tu casa: masajes —holístico, sueco, deep tissue, deportivo, piedras calientes, champie, prenatal, postparto, Shantala para bebé, reflexología—, faciales con equipo portátil y terapias alternativas como auriculoterapia, ventosas, biomagnetismo o barras de Access.

Lo que necesita agua, sauna o aparatología grande se queda en la sede: circuitos, rituales, jacuzzi, depilación láser, radiofrecuencia, cavitación. Si lo que quieres es un circuito completo, la casa no es el lugar; ahí sí conviene venir.

El costo del traslado, antes de confirmar

El precio del tratamiento es el mismo del menú; encima va el traslado, que depende de la distancia desde la sede que te queda más cerca. Te lo decimos junto con la cotización, antes de que confirmes, nunca al final. Para grupos de cuatro o más normalmente lo absorbemos nosotros.

Para una o dos personas, reservar con 24 horas de anticipación suele alcanzar. Para grupos, eventos o fines de semana, aparta con al menos una semana. El 20% de primera visita sí aplica sobre el servicio; sobre el traslado no.

Después de que nos vamos

Recogemos todo y no queda rastro más que el olor a aceite esencial. Date diez minutos de no hacer nada antes de volver a la casa: es cuando el cuerpo asienta la sesión. Toma agua, y deja el gimnasio para mañana.

Qué avisarnos antes de reservar

Si estás embarazada —y en qué semana—, si te operaron hace poco, si tienes hipertensión, várices, diabetes o tomas anticoagulantes, dilo al momento de cotizar y no cuando el terapeuta ya está en tu sala. No es para negarte el servicio: es para asignar la técnica y a la persona correcta, y para llevar los soportes que se necesiten.

Esta guía es informativa y no sustituye una consulta médica. Si tienes una condición de salud, estás embarazada o tomas algún medicamento, consúltalo con tu médico antes de iniciar cualquier tratamiento y coméntanoslo al reservar.

Cotizar tu servicio a domicilio

Llegamos con camilla, sábanas, aceites y música. Masajes desde $650 los 30 minutos, más el traslado según tu colonia.

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